SONIC THE HEDGEHOG versión flash, disponible.

Posted on: July 22, 2010
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Ya tenemos en Pecula.com la versión flash de uno de los juegos más divertidos de todos los tiempos, se trata del clásico de Sega, Sonic the Hedgehog. A disfrutar con el erizo más veloz y simpático de la historia de los videojuegos.

PINCHA AQUI PARA JUGAR



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30 Tattoos que no deberías hacerte nunca…

Posted on: June 16, 2010
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El bello arte del tatuaje se ve muchas veces violado por las manos de auténticos terroristas gráficos… ¡Aquí tenéis 30 ejemplos imprescindibles!



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Old school skateboard.

Posted on: May 12, 2010
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Imagenes de los comienzos del skateboard en los años 60´s

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Arreglos improvisados.

Posted on: April 15, 2010
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Arreglos improvisados para salir de un apuro a lo Mc Gyver.

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El Crepusculo ruso.

Posted on: March 11, 2010
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La ultima foto es asquerosamente desgradable.



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Relatos PECULiares (3ª parte)

Posted on: March 2, 2010
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Tercera entrega de nuestras queridas pequeñas historias. En ésta ocasión os traemos Sábado noche, ceno fuera un relato intrigante y con un final sorprendente, perteneciente a los ya conocidos Relatos cortos, minúsculos e inexistentes. Desde Pecula.com deseamos que os guste.

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Sábado noche, ceno fuera.

Eran las diez de la noche, y cómo cada sábado esperaba a mi pareja para salir a cenar juntos. La esperaba dentro del coche, cómo siempre. El calor del exterior lo atenuaba el aire acondicionado e intentaba distraerme escuchando la emisora de radio local. Ella salió del portal de su casa y con toda naturalidad picó en el cristal, me sonrió, y entró en el automóvil. Me besó rápida y fríamente, preguntó dónde la llevaría a cenar y dejó el bolso en el asiento trasero. Todo era cómo debía ser, sin duda.

Ya de camino al restaurante me explicó varios cotilleos poco interesantes, yo decidí callar y dedicar mi atención a encontrar un aparcamiento mientras con la cabeza afirmaba o negaba lo que ella iba diciendo. Tuvimos fortuna y no tardé en encontrar un hueco bastante interesante dos calles más allá de la puerta del local. Puse el freno de mano, me giré hacia atrás y cogí el bolso, se lo di y abrimos las puertas al unísono. Última comprobación de que todo estaba en orden y nos dirigimos hacia el restaurante. Le abrí la puerta y dejé que entrara primero, luego entré yo acompañándola desde atrás con mi mano en su espalda.

Un atento camarero nos preguntó si queríamos cenar y ante tal pregunta, estúpida y típica, sólo pude hacer un gesto afirmativo con la cabeza, nos acompañó hasta una mesa al lado de la pared y allí nos dejó con las cartas de la comida abiertas y esperando para ser leídas. Nos sentamos, nos miramos, otra sonrisa desangelada y la pregunta que más me gustaba: – “¿qué vas a cenar?”-. No le contesté, simplemente le señalé mi elección, y ella asintió con cortés gesto. Volvió el camarero y nos tomó nota. Ella se acercó a mi y susurrándome dijo que iba al baño, que volvía enseguida. Se levantó lentamente y casi sin hacer ruido se dirigió al camarero para preguntarle dónde estaban los servicios. En ese momento de soledad, me dediqué a observar a los demás clientes que sentados en sus mesas, hablaban, reían y parecían felices compartiendo su tiempo juntos. Hasta que mi vista tropezó en una mesa dónde, tres chicas comían con serio gesto. Encendí un cigarro y las miré de nuevo, las tres eran muy parecidas, rondarían los veinticinco años, dos de ellas hablaban y una tercera se mostraba apartada, cómo ausente, de repente dejó de comer y cruzó la vista conmigo, aparté la vista de golpe, sorprendido y un poco avergonzado. Di otra calada al cigarro y entonces de reojo vi cómo aquella chica se levantaba y se dirigía hacia mi. Realmente era guapa, aniñada, con la cara redonda, el pelo recogido y negro cómo azabache.

-“Perdona, ¿me das fuego?”- me dijo con una extraña sonrisa, le respondí que si, y le ofrecí el mechero. Encendió un cigarrillo negro y me lo devolvió suavemente. Me sentí incómodo y no supe por qué. De golpe parecía que habían pasado horas y no escasos minutos. Estaba un poco desorientado.
Mi pareja volvió, el camarero trajo los platos y empezamos a cenar. De golpe me dí cuenta que la pata de la mesa bailaba y el vino cayó sin remedio sobre el vestido de ella, se enfadó y con razón, pidió al camarero que nos cambiara de mesa, yo estuve de acuerdo. El camarero sonrojado y un poco nervioso no puso ninguna pega y rápidamente nos movió de lugar, disculpándose y explicándonos que la casa nos invitaba al vino y a los postres, esto pareció gustar a mi pareja.

La casualidad hizo que nos sentaran junto la mesa de las tres chicas que antes estaba observando. Mientras ella fue al baño a limpiarse la gran mancha de vino volví a quedar sólo, y a mi lado tenia a aquella chica extraña y que me hacía sentir un tanto incómodo. Súbitamente, sentí que me dirigía la palabra, -“perdona, ¿me dejarías de nuevo el mechero?”- no podía decirle que no, aunque no se porqué lo hubiera hecho, -“claro, aquí tienes”- le contesté. La chica cogió el mechero y volvió a encender otro cigarro, las otras dos chicas seguían hablando entre ellas. Esta vez no me devolvió el mechero. De golpe vi que lo tiraba encima de mi mesa, y  rió, el gesto no me sentó bien y le reproché su actitud, entonces la joven, cambió el rictus de su cara, y aún más sonriente me dijo que quién era yo para decirle eso. He de reconocer que me quedé de piedra, nunca hubiera pensado que me contestarían así. Ella volvió, siguió comiendo como si nada, parecía que ni yo existía ya. Mientras, la chica, me volvía a interrumpir, -“oye, perdona por lo de antes”- sus palabras sonaban sinceras y con una sonrisa de circunstancias le dije que no pasaba nada, que no había ningún problema. No sabría explicar las sensaciones que pasaron por mi mente y por mi piel en aquellos instantes, parecía que sólo estuviéramos aquella chica y yo en el local. Me acongojé un poco.Pareció que sentía mi miedo, y con toda naturalidad me preguntó que qué pasaba, fui sincero, no entiendo por qué, al fin y al cabo era una extraña, y la situación era lo bastante surrealista cómo para darle más vueltas.
-“Mira, no sé pero me das cierto miedo, ya se que no es una respuesta normal, pero así lo veo”- ella rió, la verdad es que aquella risa, inocente en apariencia, erizó todo el vello de mi cuerpo.
-“Me caes bien”- apuntilló ella, -“creo que la primera sensación que me has dado era equivocada, creo que seremos amigos”. No podía creer lo que oía.
El tiempo seguía parado alrededor nuestro. He de reconocer que cuanto más hablaba con ella, más me atraía y menos miedo sentía. Me fijaba en ella, pude notar cómo el corazón se aceleraba, sentía una excitación que me molestaba sobremanera, tenía a mi pareja al lado, pero parecía moverme el instinto. La chica se levantó, me sonrió y me dijo que me levantara con ella, que nadie no repararía en nuestra ausencia.

Salimos a la calle, todo parecía tranquilo, y me hizo sentar en un banco, al lado de mi coche, me cogió la mano, hablamos durante horas creo, y cada vez la atracción que sentía por ella era mayor. Me miraba con ojos de deseo, no creía lo que estaba pasando. Quería besarla, tocarla, hacerle el amor, y me sentía confuso. Bajó la vista y sonrió. Entonces me miró, su mirada demostraba una edad que no se correspondía con su físico, joven y terso. Había en ella algo antiguo, sin edad. Me dijo:
-“Ahora que me conoces, puedo decirte que soy, ahora que me deseas, puedo confesarte mi verdad, ahora que darías tu vida por mi, lo harás. Toma mi vida y dame la tuya. Hazme tuya y tu serás mío”.

La cogí entre mis brazos, ajeno a sus palabras, el néctar que salía de su boca me emborrachaba y al besarla, al besarla sentí la verdad. Le di mi vida, pero algo que no la tiene, no puede darte la suya. Entonces vi a mi pareja, llorando, desconsolada, creía que me había visto besar a aquella joven, fui hacia ella y entonces lo comprendí todo, me vi, en el suelo, pálido, sin vida.

Ahora estoy sólo, más sólo que antes, mi chica preferida trabaja mucho, y aunque me quiere con locura, no puede dejar de lado su trabajo, la Muerte.

Relatos Cortos, minúsculos e inexistentes.

Gerard Clos  2003 ©

 



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Estupida transformacion.

Posted on: February 24, 2010
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Hemos visto muchos casos graciosos de gente personificando a Lobezno pero esta es una de las mas ridiculas.La favorita de Pecula.com es la que se pasa el pincho por la nariz.



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Relatos PECULiares (2ª parte)

Posted on: February 21, 2010
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Ya tenemos aquí el segundo relato de nuestra pequeña colección literaria, se trata de
“SOY UN PARÁSITO.”, la historia de un tipo que se ríe abiertamente de las reglas sociales establecidas, se jacta de no trabajar o de carecer de ambiciones vitales,vamos,  un auténtico parásito social . Cafre, misógeno, casposo… Muchos son los adjetivos que podrían definirle, pero primero leédlo, luego juzgadlo.

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SOY UN PARÁSITO.

*Nota Importantísima: Esto es un relato en clave de humor (agrio, rancio, casposo, burdo y castizo) pero para nada comparto las ideas que el protagonista comenta o menciona. Es sólo una broma pesada*

Cómo cada mañana durante la última semana, el despertador de un vecino, pobre de él cuando sepa quién es, me ha despertado a las cinco de la madrugada. Suerte que ni tengo que levantarme a las ocho, ni a las nueve, ni tan siquiera a las siete, esto de no trabajar es un chollo, y si, paso de las burlas, comentarios y demás estupideces que llegan a mis oídos -todo sea dicho de paso- por la envidia que despierto en mis familiares, vecinos y cómo no, conocidos y amigos. La vida de un parásito social como yo no es sencilla, y lo digo con la mano en el corazón, bueno, en las pelotas si no os importa. Soy tan vago que ni las gafas lavo y claro, al igual que mi futuro, todo lo que veo es más bien oscuro, no, puntualicemos, oscuro no, más bien difuminado y moteado grácilmente por los restos de comida, mucosidades o caspa acumulada. Ni tengo novia ni la quiero, las mujeres siempre me han producido dolor de cabeza y cómo odio los medicamentos y auto-medicarse es malo, paso de cefaleas y más de gastarme un puto duro en aspirinas o derivados. Podéis tacharme de misógino, guarro y poco productivo y yo os contestaré con un eructo, un pedo o lo que se me antoje. Esta es mi filosofía:

“come, mea, caga, duerme, y hazte una pajilla de tanto en cuanto”.

Mi último trabajo fue hace unos siete años, en un parking, cómo vigilante, y claro, duré lo que duré, tres días y dos horas. Eso sí, seré vago, pero honrado, nunca me llevé una peseta (hace quince años, los euros no eran sino un proyecto y ni así se llamaban, ecu era el nombre) y desde entonces que no piso ningún lugar dejando sudor.
Esta mañana mientras desayunaba unas ensaimadas rancias de la panadería de la esquina, he leído en el diario de hace una semana, que un chino de no sé qué provincia impronunciable, había batido el récord guinnes de cantidad de cera en las orejas, ¡coño! el tipo en cuestión había llenado un pote de Li-chis con el producto salido de sus pabellones auditivos, ¡alucinante! ¡genial! me he repetido varias veces. Supongo que si pienso un poco yo también tengo algún récord digno del guinnes, pero eso ya es otra historia. Supongo que la pregunta que ahora ronda por vuestras estúpidas mentes de simples trabajadores asalariados es:

“¿éste tío de dónde saca el dinero para poder vivir?.”

Os lo explico en varios puntos:

Punto número uno, para ser un parásito social hace falta tener un cerebro privilegiado, cosa que muy pocos tenemos.

Punto número dos, dale a la materia gris y busca maneras de vivir sin pegar golpe.

Punto número tres, ten la jeta suficiente para llevar a cabo tu propósito.

Punto número cuatro, si tienes jeta pero no cerebro, pásate a chulo de putas, un buen parásito es alguien elegante en sus maneras (me refiero a las maneras de no pegar golpe, y no joder a nadie).

Punto número cinco y más importante, no dar nunca vuelta atrás, nada de arrepentimientos y bajadas de pantalón.

Ya sabéis, si contáis con éstas premisas, adelante, nada ni nadie os parará. Yo soy feliz, dedico mi tiempo libre a las aficiones que siempre me han apasionado; mirar obras con los jubilados, rascarme las pelotas sin miedo a que nadie me grite, dormir hasta reventar (eso si, vigilad vuestros preciosos culos, las llagas pueden ser un problema), pulular sin prisas por los lugares más selectos, vamos, una vida plácida y sin preocupaciones.

Yo encontré el filón en los accidentes provocados, los seguros daban mucho dinero pero era peligroso y en cualquier momento podía quedarme ga-gá y no era esa mi intención. Entonces probé la donación de sangre, pero las agujas me asustan y era peor el remedio que la enfermedad. Hasta que encontré el método perfecto, ese no os lo voy a explicar, estrujaos el cerebro y ganáoslo con trabajo, ¿he dicho trabajo? Jajajajaja, era una broma, claro está.

 

Casos Inconéxos (Relatos cortos, minúsculos e inexistentes)

Gerard Clos 2003©



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Muñecas de Pesadilla. (FOTOS EXCLUSIVAS PECULA.COM)

Posted on: February 14, 2010
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Hoy nuestra sección fotográfica se vuelve un poco dark, con el titular del post ya podéis llegar a pensar de que va el tema… si os sentís atraídos por la estética oscura y perturbadora, tenemos algo que os va a gustar, una selección de fotos de lo más inquietantes. Sabemos que no hay cosa que dé más miedo que una vieja y roída muñeca, y si lo mezclamos con una ambientación decadente, industrial y agobiante, el cócktel se vuelve explosivo… ¡No os lo perdáis!

P.D. Las fotos fueron realizadas por la crew de Pecula.com durante varias jornadas, dando rienda suelta a sus enfermizas mentes.



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